Hoy me viví libre
me supe montaña, árbol,
cielo, espacio, sonido y ausencia del mismo.
Me sentí geométrica,
componente del mandala universal.
Hoy retiré el yo y fui solo existencia.
Sin dolor, sin alegría, sin apegos,
solo calma...
Hoy un delicioso escalofrío,
recorrió hasta la fibra más olvidada de mi ser.
Me puse unos lentes de renuncia al patriarcado,
y desde esa óptica pude ver
toda clase de seres rendirse ante el romanticismo.
Hoy comprendí que soy un punto en la historia:
en mi historia,
en la biografía de quienes amo y me aman.
Hoy canté y bailé,
canciones de amor,
sabiendo que en realidad, eso no puede ser amor.
Hoy reí muchísimo,
hasta llorar.
Me declaré afortunada por vivir en tiempos de Bjork
y cantar violently happy.
Hoy celebré el amor y la familia,
el cariño que se transforma a mi ritmo.
La almohada cuando llegué a mi casa,
mi cobija calientita,
mis neuronas haciendo mágicas sinapsis.
Hoy sé que ponerle un nombre a lo que pasa,
es un intento imposible de perpetuidad.
Hoy me recubre el calor de Virginia Woolf,
de Foucault (a quien todavía no termino de entender).
Hoy me revisten canciones, recuerdos, una mano amiga,
miradas con las que me alegro haber cruzado,
magnitudes inconmensurables de soma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario