Viendo las imágenes del movimiento social en Oaxaca, llegan a mi mente recuerdos de la niñez. De mí acompañando a mis padres en las marchas, en el plantón. Imágenes de días y noches en el zócalo de la ciudad. Nunca me pareció una huevada, ni una vergüenza, todo lo contrario. La hora de dormir era una aventura, y me fascinaba que durante el pase de lista alguien decía "Patita" y yo respondía, presente. Me gustaba estar ahí, con otros niños y niñas, siendo parte de alguna forma. Mi momento favorito era la hora de cantar. Me recuerdo con el puño infantil levantado, recitando junto a todxs: venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper, venceremos, venceremos, al Estado sabremos vencer. Yo no sabía entonces el significado, pero ahora ya lo sé y por eso levanto mi puño adulto para cantar: venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper, venceremos, venceremos, al Estado sabremos vencer.

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